Antonia Guzmán (Libro y muestra en Otto Galería)

“Acuarelas y Prosas desordenadas” es un libro no convencional de Antonia Guzmán (Buenos Aires, 1954)  que entre otras distinciones obtuvo el Grand Prix du Salon International de l’Aquarelle, Uckange, y el Grand Prix Salón International a l’Eau , Tregasstel, ambas en Francia.

Se abre en dos, a izquierda y derecha, contiene ejemplos de sus obras realizadas entre 2014 y 2018. Un juego visual , vital, que compendia una iconografía originada en el constructivismo de sus comienzos pero alejada de la severidad dogmática de los maestros de esa corriente.

Es así que sus planos de color yuxtapuestos podían interrumpirse en los ángulos y algo que caracterizaba sus comienzos eran las transparencias cromáticas. Más adelante deconstruyó esa imagen que se disparaba hacia distintas zonas del plano como si las formas y el cromatismo estallaran en diversas direcciones a través de flechas, banderines, veletas convirtiendo su imagen en una sucesión  rítmica, dinámica.

Incluyó pensamientos precisos, escuetos, intensos, que responden a estados de ánimo que van de la noche oscura, de trances dolorosos a “Repentino/creció el horizonte/vibró/estalló/amaneció/, así como “Ruinas de la tarde/melosa/pesada/arrastra el día/con su cortejo de color/estrena la noche y al fin/ ¡empiezo a vivir!” .

Nadie mejor que la artista para explicar el cromatismo de una obra que revela armonía, vitalidad, una fe  ciega en que a veces se puede torcer el destino ominoso: “Soy amarillo limón /cuando río./Soy azul violeta cuando lloro/ Soy verde –verde cuando respiro/ Soy ocre cuando espero y roja/cuando quiero”.

La presentación del libro con un ensayo de María Paula Zacharías, Sello Editorial de Estudio India cuya dirección ejercen Eugenia Rodeyro y Victoria Blanco se realizó en el marco de la exposición “Levitar” y “Herida”, series recientes de Guzmán que expone en Otto Galería.

“Levitar” surge del encuentro fortuito con el libro catálogo “Anni y Josef Albers , viajes por Latinoamérica” cuya exposición se realizó en el Reina Sofía en 2006.

Debe recordarse que ambos pertenecieron a la Bauhaus y que ante el hostigamiento nazi emigran en 1933 a los Estados Unidos.  Anni Albers fué una de las artistas textiles más importantes del siglo XX — actualmente hay una importante muestra de su obra en la Tate Modern  (Londres))—y junto a Josef realizaron más de 14 viajes a Perú y México entre 1934 y 1967 que influenciaron en su obra. De allí la asociación  que María Carolina Baulo, autora del texto del catálogo, establece  con Antonia Guzmán que puede “reelaborar un trabajo desarrollado por “mujeres tejedoras”, herederas de una estética de escuetos motivos geométricos que nace en la Alemania de los 20 y 30.

Según Josef Albers debía sacarse “el máximo efecto a través del mínimo de medios”, lo importante era la economía de la forma y un uso casi espiritual del color. En esta nueva etapa de Antonia Guzmán este parece ser el objetivo de su abordaje al arte geométrico. Ha optado por estructuras de repetición, líneas rectas de diferentes tamaños y cromatismo insertas a diferentes distancias en búsqueda de la supremacía de la sensación pura a través de los medios básicos : color y forma.

Más allá de todas las consideraciones que se han escrito y se siguen escribiendo sobre la abstracción geométrica  y  sus derivados, su constante evolución, además de lo ya instalado en la memoria colectiva acerca de este movimiento desde Piet Mondrian se oyen nuevas voces  que incorporan sus estrictas reglas y también expanden sus posibilidades artísticas  al unirse a otros medios, por ejemplo,  la tecnología

Guzmán , con esta muestra, se suma a estas voces de manera despojada engendrando resonancias emocionales

Publicada en Ambito Financiero