29 enero, 2018

Libro Diego Perrotta (nota y audio)

Por Laura Feinsilber

audio

 

A mediados de Diciembre 2017 se presentó en el Museo de Bellas Artes el libro Diego Perrotta- Obra 1992-2017.

Dividido en varios capítulos que desarrolla los recorridos y experimentaciones de su trabajo, contiene además fotografías, bocetos, documentos históricos y registros de montajes y proyectos.

La introducción a cargo de María Teresa Constantín, señala dos obras “Mamuil Malá” (1992) y “A la Luz (2012) como los puntos de amarra para ir y venir por 25 años de su trabajo . En la primera aparece la fauna fantástica y la figuración monstruosa, dominio del gesto y la materia.

En la segunda, un interior de taller en el que comparte espacio el pintor y la modelo, que no es otra cosa que un homenaje a Luz Marchio, poeta, que lo acompaña en la vida, aquí los colores planos de una pincelada lisa  será una constante posteriormente.

“Hecho en los 90”, texto a cargo de Gabriela Vicente Irrazábal, describe un período en el que Perrotta empezaba su profesionalización en el mundo artístico.

Las obras pueden incluirse en la corriente expresionista influenciado en lo nacional, por la Neofiguración y en lo internacional, por el Grupo Cobra que expuso en el Museo de Arte Moderno en 1994.

Según Alfredo Benavídez Bedoya su pintura es “endiablada”, temas como la muerte, el Matasiete, hacen su aparición y revelan una figuración muy relacionada con lo monstruoso.

 Perrotta analiza su “Serie Mexicana” realizada cuando viajó a México en 1996 , estableciéndose en Oaxaca. Precisamente esta serie está plagada de la Sra Muerte,  hay ataúdes, calaveras, esqueletos, huesos sueltos, ceremonias paganas, rituales y cuyo color se asocia a expresiones indígenas.

Hacia 1998 aparecen sus crucifixiones que exigían una lectura muy detallada de personajes, animales, insectos, elementos que señalaba con su nombre hasta que apareció El Diablo. Asociado a los Diablillos Rojos de Avellaneda, anécdota que hubiera terminado cruelmente sino hubiera sido que Perrotta se encierra en su taller para darles vida artística.

El diablo es un personaje fundamental porque más allá de las pandillas urbanas y futboleras, está en la mitología andina, el catolicismo, las tradiciones populares que se cuelan en lo urbano.

Recordamos una extraordinaria muestra en el Centro Cultural Recoleta en 2004 “Ciudad del Milagro” en la que lleva a la escultura en barro cocido de blancura impoluta, muchos de sus animales supuestamente mitológicos así como arquitecturas fantásticas en sus coloridos cuadros.

En el espacio del Borges,  “La línea piensa”,  creado por Yuyo Noé y Eduardo Stupía, éste último lo describe como un “minucioso orfebre de un dibujo fastuoso”  y a su trabajo como “un laberinto gráfico”, “un friso infinito de grafías jeroglíficas”, en ellos Perrotta repite insectos, flora , fauna y personajes de “la puta Buenos Aires”.

Diana Wechsler se refiere a “El País Volcán”, una muestra de 2008, como “una alegoría plural de las emociones individuales y colectivas” y Carolina Baulo a “Mujer Latente , exposición de 2012 a la que pertenece la obra “A la luz” mencionada al comienzo de esta reseña.

El libro culmina con un texto a cargo de María Teresa Constantín acerca de su muestra de 2014 en el Palais de Glace : “El Fuego de la Serpiente”  y de la que en su momento nos hicimos eco por su contundencia, barroquismo y exceso, una excusa para referirse a los vaivenes sociales y políticos en el mundo.

176 páginas. Edición bilingüe , castellano e inglés,  publicación que contó con el Mecenazgo Cultural Ciudad de Buenos Aires

 

Publicado en Ambito Financiero