Lajos Szalay en Argentina Museo Sívori (nota y audio)

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Lajos Szalay nació en un pequeño pueblo de Hungría en 1909. Estudió en Budapest y en París, fue corresponsal de guerra y viajó a París como miembro de la delegación de paz de su país natal al finalizar la Segunda Guerra Mundial donde vivió hasta 1948.

En 1949 viajó a la Argentina y fue profesor en la Universidad de Tucumán hasta 1960. Se muda con su familia a Nueva York y en 1988 regresa con su esposa a Hungría donde se radica definitivamente hasta su fallecimiento en 1995.

Esta sucinta biografía corresponde a un excepcional artista que adoptó el dibujo con tinta como su principal medio de expresión.

La muestra “Lajos Szalay en Argentina” es la segunda que se exhibe en el Museo Sívori ya que en 2012 se realizó una importante exposición con obras de coleccionistas locales y de la Fundación de Arte Kovács- Gábor poseedora de más de 500 obras gráficas del artista, también patrocinadora de la actual muestra.

Los temas de Szalay fueron los problemas sociales,   los horrores de la Segunda Guerra Mundial cuyos recuerdos lo torturaron durante muchas décadas posteriores. Estaba en la Argentina  cuando estalla la revolución   de 1956 en Hungría y esos  dibujos  nacieron cuando escuchaba las noticias en la radio, “son representaciones gráficas de mis emociones personales”, las escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, personajes e historia de la mitología grecorromana, de la literatura, la religión así como otros temas relacionados con los sentimientos y pasiones del ser humano.

Acerca del aspecto espiritual de su arte, dijo:” Soy cristiano. Mi arte es de carácter religioso…Jesús es mi ideal porque nos ordenó amar incluso a quienes no aman la vida…”

Se exhiben varios trabajos en color realizados durante su período argentino en témpera y acuarela, relieves, grabados en punta seca. Se señala que prescinden de la representación en perspectiva, la presentación es plana en una paleta vibrante.

En Tucumán se reunía con artistas como Lorenzo Domínguez, Spilimbergo, Pompeyo Audivert quienes estudiaban y discutían sus dibujos.

Carlos Alonso, Roberto González, Martínez Howard, Isaías  Nougués, Benítez, reflejan la influencia de Szalay en los 60 y son exponentes de la nueva figuración que iba surgiendo en nuestro medio.

La línea de Szalay obliga al contemplador a seguir su trayectoria, la manera como va uniendo las formas, a veces, enmarañada y otras muy sutiles que siguen un derrotero picassiano. A propósito de Picasso no hay testimonios de que se hayan encontrado pero Picasso conoció y apreció un hacer que compararía con el suyo. Y se le atribuye el comentario  de que  “posiblemente el próximo mejor artista gráfico del mundo sea un húngaro llamado Lajos Szalay”

En el catálogo impreso en Hungría cuya portada está ilustrada con una obra circa 1955, titulada “El árbol prohibido” (Adán y Eva) hay un apartado dedicado a los numerosos libros por él publicados con las diferentes series ya que le atribuía gran importancia como medio y lo consideraba  un vehículo más intensivo que la exposición. En Tucumán , era su responsabilidad ilustrar el anuario de la Universidad y  en 1952 publicó la Primera Antología Poética de Tucumán  con 10 placas y una cubierta.

Un excelente montaje a cargo de curadores de la Fundación  permite un recorrido que invita a demorarse, analizar su obra, establecer nexos con temas universales  que revelan la gran cultura de este artista,  y su “obstinado rigor”, expresión utilizada por Jorge Romero Brest cuando fue invitado a prologar un libro de dibujos que atesoramos, publicado por Guillermo Kraft  en 1957.

Clausura el 10 de Marzo. Paseo de la Infanta 555.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en ambito Financiero