Linda Kohen, destacada artista Italo – Uruguaya (1924- 2026)
Nacida en Milán en 1924, Linda Kohen , destacada artista visual, llegó a Montevideo , Uruguay, junto a sus padres en 1940 escapando de las leyes antisemitas del régimen fascista previo a la Segunda Guerra Mundial. En 1946 se casó con Rafael Kohen, se instalaron en Buenos Aires donde asistió al taller de Horacio Butler , continuando así sus estudios de arte iniciados en Montevideo con Pierre Fossey y Eduardo Vernazza.
Hacia 1949 regresó a Uruguay , se integró al Mítico Taller Torres García hasta 1970 cimentando una profunda amistas con el gran maestro. Otros artistas que contribuyeron a su formación fueron Julio Alpuy, Augusto Torres y José Gurvich.
De formación académica rigurosa y como lo señala Pablo Thiago Rocca, poeta , escritor, crítico de arte, curador de varias de sus muestras, entre ellas, la de la Bienal de Venecia 2024, fue cambiando acorde a los tiempos sin perder su esencia. En primer lugar , durante la dictadura cívico –militar comienza a pintar “las horas del día, la soledad del cuerpo, los ritos domésticos, a su madre, los objetos y situaciones cotidianas “.
Su período consagratorio comienza al exponer en el museo Assis de Chateaubriand (San pablo) para continuar en museos, espacios culturales, galerías de Argentina, Brasil, Italia y Estados Unidos.
Su personalidad delicada, gran refinamiento , mujer de gran cultura, cordial anfitriona, su compañía fue una gran enseñanza para esta cronista cada vez que la visitábamos tanto en Montevideo como en su refugio uruguayo “El Peñasco” cercano a Maldonado.
En su vejez recibió el Premio Alas (2009), la Medalla Delmira Agustini, (2019) osada poeta uruguaya de trágico final, el Premio Figari (2021) y la Ordine al Merito della Republica Italiana (2024) cuando viajó a sus 99 años a Italia.
Manuela Aldabe, destacada artista visual y fotógrafa uruguaya se refiere a Linda Kohen y la describe “pintando, haciendo ruido con el pincel para luego difumarlo con un paño”, y enfatiza la sensación de soledad, incertidumbre, nostalgia a través de sus tonos ocres, grises, sin estridencia alguna, sin apuro, esquiva a todo lo que significa la contemporaneidad en el arte.
Linda Kohen expresaba lo que sentía, con gran sinceridad, habitaciones y camas vacías, experiencias que todo el mundo ha tenido, como lo expresó en un reportaje radial , “creo que soy la misma de siempre” , señaló con la sabiduría de los años.
Recordamos un laberinto en el ex Palais de Glace en Buenos Aires expuesto en 2008 que según sus palabras “simbolizaba nuestra incertidumbre, nuestra búsqueda” y según el Diccionario de Símbolos es una construcción sin aparente finalidad, de complicada estructura de la que no es fácil encontrar la salida En el centro , señala Mircea Eliade, está el acceso iniciático hacia la sacralidad, la inmortalidad absoluta y la realidad.
Según Borges “eran un símbolo de perplejidad, de estar perdido en la vida, alguna vez, todos nos hemos sentido perdidos”.
Entre las obras de esta artista fallecida recientemente en Montevideo sus “Autorretratos” , de carácter fantasmal, en tonos reducidos, versiones de sí misma ya que decía “no somos un solo individuo”. También recordamos sus valijas de los 70 y sus bodegones, a la manera de Giorgio Morandi , de una limpidez cromática casi ascética, de una extrema sencillez.
“Su memoria siempre estará cerca” señaló Daniel Sabsay, renombrado jurista argentino, cuya madre, Sofía Sabsay , Eva Olivetti, cuñada de Linda Kohen , tres destacadas artistas que expusieron en forma conjunta en ambas orillas.
Publicado en www.ambito.com.ar


